martes, 5 de julio de 2011

Pasaron los meses. El tiempo aceleró, no les dejo tiempo a pensar. Ellos simplemente corrían, intentaban olvidar cada segundo vivido juntos. ¿Por qué? Porque cada recuerdo, por diminuto que fuera, era una herida sin cicatrizar.
Continuaron sus vidas. No volvieron a hablar del tema, no lloraron, no pensaron. Nada. Ninguno lo hizo. Tras esa efímera despedida en aquella pequeña fuente, su vida juntos se transformó en un  extraño paréntesis. El cómo nadie lo sabe, pero sin ponerse de acuerdo ambos hicieron exactamente lo mismo, sobrevivir. Sin embargo, el destino a veces, y solo a veces, tiene preparadas algunas sorpresas para nosotros. Para Carla y Pit todo volvió a comenzar con aquel amanecer de Septiembre.



K.

1 comentario:

Lau. dijo...

muy bonito c:
y a muchos de nosotros el tiempo no nos deja pensar, y las cosas pasan, suceden y se van; y apenas si logran cicatrizar.
un besitooo, cuidatee Ü